| Respuestas a algunas cuestiones críticas relativas a Franz
Bardon |
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“¿ Puedes
imaginarte hasta qué punto la ingratitud de los
que tan ayudé me hace daño ?...”
Franz Bardon [1]
oquemos la dolorosa necesidad de hacer una apología de Franz
Bardon. ¿ Es, en realidad, tan necesaria ? Hoy,
algunos lanzan calumnias pero les hacemos el honor de creer
que no tienen la voluntad y, en consecuencia, la conciencia
de calumniar Franz Bardon pero más bien la de comprender su
persona. Estas calumnias son :
- Wilhelm Quintscher era el “Maestro”
y Franz Bardon el discípulo ;
- Franz Bardon se exhibo como un Fakir...
no es pues creíble ;
- Las Signaturas Mágicas entregadas
por Franz Bardon en “La Práctica de la Magia Evocatoria”
son incompletas, incorrectas, etc. ;
- El “Círculo Hermético de Praga”
puso fuera a Franz Bardon, etc.
- La Magia de Franz Bardon es de carácter
“negro” (argumento de los miembros de la Sociedad
Teosófica de Francia y de Alemania).
Nuestra respuesta :
- Wilhelm Quintscher :
éste era un buen Mago y un amigo de Franz Bardon. Él había
desarrollado capacidades mágicas al practicar los ejercicios
adecuados. ¿ Pero significa eso que había alcanzado
la fase de Evolución espiritual de un Adepto ? Nada
que a comparar sus escritos (casi imposibles de encontrar
hoy : ¿ los que calumnian, los tuvieron en manos ?)
a los de Franz Bardon, se constata la diferencia existiendo
entre las dos personas : uno es un alumno (W. Quintscher)
y el otro es realmente el “Maestro” (Franz Bardon). Un triste
acontecimiento, ocurrido durante la última gran guerra,
vincula a estos dos hombres : torturados juntos por
el Gestapo, W. Quintscher no pudo impedirse (no formulamos
aquí una crítica ; lejos de allí, ya que la situación
es atroz y ¿quién podría realmente soportarla ?...) utilizar
una fórmula cabalística para paralizar sus verdugos ;
Franz Bardon, que sufría también pero no utilizaba ninguna
fórmula, le dijo : “Perdiste una oportunidad excepcional
que te dio la Divina Providencia para que hagas un paso
inmenso sobre el Camino hacia la Perfección ”. Los calumniadores
dirán ante nuestras observaciones : “Todo eso no
prueba nada”... Responderemos por adelantado :
“Sientense tranquilamente, en meditación. Vuelvan a entrar
a lo profundo de si mismo, y, en toda sinceridad, recen,
de todo su Alma a W. Quintscher para que éste les cubra
inmediatamente de su protección, de sus vibraciones de Maestro,
durante esta meditación. Deberán sentir su vibración, y
ésta deberá aportarles paz y alegría, calor y seguridad.
Tengan en cuenta sus impresiones. Hagan a continuación el
mismo ejercicio pero rogando del fondo de su Alma, Franz
Bardon, para que les aporte su protección, etc. Vean la
diferencia.
- Franz Bardon en Fakir :
¡ no es una revelación ! Todo un libro “Frabato
el Mago ” se dedica a esta parte de la vida del Mago
donde acepta subir sobre escena y hacer verdaderas operaciones
mágicas, sin trampa, al único final de ayudar a la Humanidad
a abrir los ojos al demostrar la existencia de fuerzas invisibles.
El Dr. K, su Discípulo, escribió hay cerca de diez años,
sin pensar en mal, sin pensar que este trabajo del Maestro
pudiera perjudicar a su credibilidad : “Todo lo
que narré en “Frabato el Mago” se representó realmente
en público y a veces incluso más. En ropa de Yogui, dormía
sobre cascos de vidrios... hacía demostraciones de fenómenos
bien conocidos de los Magos ”[2]
¿ Es necesario pues que el amor que lleva un ser
a su próximo, queriendo instruirle hasta el punto de dejarse
voluntariamente absorber por la situación ridícula de un
Fakir, de un “hacedor de números”, es necesario pues que
este amor sea tan poco percibido, “sentido”, reconocido ?
¿ H. P. Blavatsky no hizo lo mismo, al riesgo de su
salud, para demostrar por estos “fenómenos” que la única
materia densa no prevalece en el Universo ? Se sabe
cómo la Humanidad la agradeció. ¿ Estos dos seres no
seguían la famosa promesa de los Rosa+Cruces “de entregar
a nuestros hermanos ignorancia y muerte” (muerte espiritual,
la sola que sea, y la peor....).
- Las Signaturas Mágicas :
basta con practicar realmente
la Magia de las Esferas, es decir, de
poder realmente entrar en contacto con una Entidad de las
Esferas mencionadas por Franz Bardon (y no pensar
que estamos en contacto con tal Entidad mientras que somos
simplemente el juguete de entidades de los bajo Planos etéricos,
o del Plano Astral, que se divierten a hacernos creer que
se sale bien la Evocación, que lo que se pide se realizará,
que es necesario hacer esto, o eso (en general algo que
tiende a densificar el contacto y a permitirles volver de
nuevo vampirizar el que practica...) para comprobar que
las Signaturas Mágicas que él da son correctas ; a
veces la Entidad contactada pide tal cambio en el dibujo
o en el color que sólo deberá ser hecho y utilizado por
el que tiene este contacto preciso, ya que este cambio pedido
es alineado por la estructura física, psíquica y mental
del que practica y tiende a facilitar “la puesta en presencia”
de este último con esta Entidad si el encuentro se opera
a nivel astral, o incluso con una densificación etherica,
para la seguridad del evocador.
Algunas cuestiones a los que impugnan la atribución de Entidades
a tal Esfera y la validez de estas Signaturas, alegando que
algunas Entidades no pertenecen a la Esfera de Júpiter sino
a la de Saturno, etc. ¿ Que saben realmente ? Han
alcanzado el grado de Evolución espiritual necesario a un
contacto con la Esfera de Júpiter para decir que las Entidades
asignadas a esta Esfera no son correctas ? ¿ Y que,
lo que es mejor, (¡ ya que es necesario allí una Evolución
fantástica !) algunas pertenecen a la Esfera de Saturno ?
¿ Operaron ellos una verdadera Evocación Mágica ?
¿ Saben ellos que solamente para contactar realmente
(y no caer bajo el poder de un señuelo) la gran Entidad
“Ashm ... aï”
de la Esfera que rodea la Tierra (esto parece benigno y fácil
a la mayoría de los lectores) es necesario haber trabajado
“sus” propios Elementos, que una gran purificación de sus
propios cuerpos etérico y astral es necesaria... si
no, no se soporta el “choque”... ? Entonces, para aventurarse
en la Esfera de la Luna, luego la de Mercurio.... y finalmente
en la de Júpiter, hay que caminar mucho…
¿ Sacan ellos su apreciación al comparar lo que da Franz
Bardon con Nombres y Signaturas que se encuentran en galimatías,
que circularon de allí y de allá durante siglos, que no corresponden
a ninguna realidad pero que son enfoques truncados ?
Y en caso afirmativo, ¿ porqué de dar más crédito a estos
galimatías que a lo que propone Franz Bardon ? Podrían
simplemente decir : “Los Nombres de las Entidades
y las Signaturas Mágicas de Franz Bardon no corresponden a
los que fueron otorgados por Cornelio Agrippa, por ejemplo,
etc. pero es necesario practicar para ver ahora quién
dice verdad.” Este argumento es legítimo y en consecuencia
aceptable. Se olvida siempre que Nombres Poderosos, Signaturas
de Entidades, Elemento, color, etc., revelados por allí y
por allá durante los siglos, se alteraron deliberadamente.
Una última precisión : Franz Bardon no deja de repetir
en su primer libro “Iniciación al Hermetismo”,
que antes de abordar la verdadera práctica de su segundo libro,
“La Práctica de la Evocación Mágica”,
es necesario haber acabado y salido bien las Diez Etapas descritas
en el primer libro, si no el estudiante va a su pérdida...
- “El Círculo hermético de Praga”
y Franz Bardon : a fines de los años “50” la
policía checa hizo circular cotilleos y calumnias sobre
este Ser atípico, es necesario reconocerlo, tenedor de “poderes”
bien conocidos y que perturbaba enormemente a una Sociedad
en plena reestructuración totalitaria y atea. La policía
no dudó en fomentar de “falsos” escándalos para imputarlos
a Franz Bardon, usando de la prensa y de otros medios de
comunicación para manchar la reputación del que quería agarrar
y para encontrar un “motivo” a la detención que preveía
a largo plazo. Si, pues, nos fiamos de lo odioso que divulgaron
los diarios checos de aquello tiempo sobre Franz Bardon,
nos equivocamos.
- Opinión de los miembros de
la Sociedad Teosófica sobre la Magia, en particular, la
de Franz Bardon : no leyeron lo que escribió
H.P. Blavatsky. Y si lo leyeron, lo hicieron muy mal. Por
eso, les nombramos “miembros de la Sociedad Teosófica” y
no “Teósofos”.
Podríamos discutir sin fin y en vano ya que los
que se deciden refutar, refutarán siempre, como los que se deciden aceptar,
aceptarán siempre. Si es legítimo preguntarse sobre la validez de una Enseñanza
tan fundamental que es la del Hermetismo, es necesario convenir que en realidad
solamente la práctica podrá, a largo plazo, demostrar la autenticidad, la calidad
y el valor de ella.
En efecto, somos seres humanos con sentidos sutiles
no desarrollados y no podemos pues fiarnos de ellos para detectar a priori — si
no por intuición inmediata — el valor o la inanidad de una Enseñanza Esotérica.
La apreciación que tendremos del valor de un Camino Espiritual se basará pues
en la experimentación. No obstante, incluso ésta no es fiable ya que :
- Podemos, desde el principio (y es este principio que cuenta
tanto al nivel psicológico para sacar las conclusiones)
hacer experiencias dolorosas al seguir un Camino y concluir
que éste es nocivo y, en consecuencia, abandonarlo mientras
que habíamos abordado solamente una fase purificadora necesaria
para la progresión espiritual ;
- Podemos, desde el principio, hacer experiencias maravillosas,
tener la sensación de contacto con seres invisibles extraordinarios
al seguir un Camino y concluir que éste es auténtico, amargo,
bueno para nosotros, mientras que nos hundimos en un suave
sueño con brillantez, emanado hacia nosotros por entidades
burlonas, vinculadas a veces a un egregor dudoso, etc. Todo
eso tiende solamente a prolongar el sueño sobre lo que somos.
Por lo tanto, por lo que se refiere al valor de
las Enseñanzas de Franz Bardon y, en corolario, a la calidad de su persona,
basta con practicar lo que propone o, si “no las sentimos”, con cerrar sus libros
y ir por otro Camino. No hay ninguna culpa en adoptar esta última actitud.
[1]“Recuerdos
de Franz Bardon” de L. Bardon y del Dr K. - p. 38 (Edición
francesa)
[2]Op. Cit.
- p. 23
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