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La Gran Invocación
 

l Maestro Djawal Kul dio a Alice A. Bailey y a aquellos que siguieron esta Enseñanza una Invocación llamada “la Gran Invocación” , destinada a ser “rezada” , es decir, dicha con un mental consciente de las esferas sutiles relacionados con su petición y un corazón profundamente encaminado a la realización de la Evolución última de la Humanidad.

Con un verbo poético, elle declina los Tres Grandes Principios Universales Creadores a los cuales se dirige esta Invocación, haciendo bien la unión, en cada estrofa, entre el Principio invocado y el Centro humano o Principio humano engendrado por ese Principio Divino y por tanto unido a El. Se ha dicho que “Dios creó al hombre a su Imagen” ; por esta afirmación no hay que entender los vagabundeos y torpezas que se aglutinan en el ser verdadero que es el Alma Espiritual (Alto Mental-Amor-Espíritu Puro o, según la terminología oriental, Manas- Buddhi-Atma).

Estos Tres Principios Universales han sido llamados “Santa Trinidad” por Cristianos, la “Trimurti” por los Hindús, “la Triada Superior” por los Cabalistas. Son creadores en el sentido en que de Ellos procede todo lo que existe en el Universo (por tanto, la Creación).

Son, en el orden de la Manifestación :

La Volundad (o Fuerza) o Principio al cual están unidos todos los seres humanos: el Espíritu Puro (Atma)

Elemento
Fuego

Ier
Rayo

3a
estrofa.

El Amor o Principio humano de la Intuición cognitiva fundamental (Buddhi)

Elemento
Agua

IIo
Rayo

2a
estrofa

La Inteligencia (la Luz) o Principio humano de la Inteligencia auténtica o Alto Mental

Elemento
Aire

IIIer
Rayo

1a
estrofa

La Creación, simbolizada en esta Invocación por la Humanidad o “raza de los hombres”, corresponde a la personalidad densa, visible, de los seres humanos que acceden a la Conciencia

Elemento
Tierra

IVo
Vo
Vo
VIIo
Rayos

4a
estrofa

El orden que preside esta invocación tiene también un sentido; obedece al proceso de dominio por un ser de su personalidad:

  • En primer lugar es por la “Luz”, es decir por la Inteligencia que reconoce la necesidad de cambiar y de que la conciencia evolucione hacia el Espíritu, como se inicia la Vía rápida de la Ascensión espiritual: se comprende cual es la situación del ser humano en el conjunto de la evolución planetaria (si esto no es sistemático) y se actúa mentalmente para calmar las pasiones y someter el cuerpo psíquico a exigencias espirituales. Tenemos pues la Invocación de la Luz (Invocación Divina) de 1a estrofa para que Esta actúa sobre nuestra propia inteligencia y nos abra a una comprensión más transcendente de la vida.

  • A continuación — simultáneamente — es por “el Amor” hacia todos los seres como solamente se prosigue de manera eficaz y rápida la transmutación de nuestra estructura humana (personalidad densa) sino que se desarrolla la capacidad de Conocimiento intuitivo de la Verdades Metafísicas más abstractas, sin olvidar la facultad de sentirse cada vez más consciente del vasto Universo. Tenemos pues la Invocación del Amor de la 2a estrofa para que Este actúe sobre nuestra propia capacidad de amar y nos abra a una conciencia más transcendente de la Vida.

  • Despuès es por la “Voluntad Divina”, Que es Fuerza y Poder, como se adquiere la inmersión en el Plan Divino o Fin de la Creación. Así pues, tenemos la Invocación de la Voluntad Divina de la 3a estrofa para que Este actúe sobre nuestra propia capacidad de volición y nos abra a una acción auténtica (de origen espiritual) sobre la Vida.

  • Por último, es por la Creación misma, es decir, en lo que nos concierne, por el conjunto de los seres humanos que viven en la Tierra y por su personalidad densa (nuestro cuerpo físico, nuestro psiquismo y nuestro intelecto), unida y sometida a estos Principios Superiores (Voluntad-Amor-Inteligencia que actúan sobre esta personalidad) que el “Mal” puede ser eliminado de le Tierra. Así pues, tenemos la Invocación de la Fuerza que representa la Humanidad consciente y de buena voluntad de la 4a estrofa para que la Acción humana, potente, inteligente e impregnada de Amor, erradique el Mal Planetario y salve así la Vida.

  • Pues — y es la exhortación final de esta Invocación — es únicamente por la acción de estos Tres Principios Universales (Voluntad-Amor-Inteligencia), que trabajan a través de la Humanidad, como el Plan Divino (el acceso a la “verdadera Vida” de todos y el final del sufrimiento, cualquiera que sea la raza, el sexo, las creencias religiosas) se instaurará por fin en la Tierra.

Por consiguiente, esta Invocación se difunde aquí, en este Sitio, con el fin de que aquellos y aquellas que desean unirse a esta intensa Oración puedan hacerlo recitándola lo más frecuentemente posible con eficacia, es decir, con plena conciencia y comprensión de lo que ella implica.

 

— LA GRAN INVOCACIÓN[1] —

“Desde el Punto de Luz en el Pensamiento de Dios,
Que la Luz afluya en el pensamiento de los hombres,
Que la Luz descienda sobre la Tierra.

Desde el Punto de Amor en el Corazón de Dios,
Que el Amor afluya en el corazón de los hombres,
Pueda Cristo venir de nuevo sobre la Tierra.

Desde el centro donde la Voluntad de Dios es conocida,
Que el propósito guíe a las pequeñas voluntades de los hombres,
El propósito que los Maestros conocen y sirven

Desde el Centro que llamamos la raza de los Hombres,
Que el Plan Divino y de Luz alcance su plenitud
Y pueda sellar la puerta de la morada del Mal.

Que la Luz, el Amor y la Fuerza restauren el Plan sobre la Tierra.”

 

[1] Esta invocación no es propiedad de ningún individuo o grupo en especial. Pertenece a toda la humanidad. Empleándola o estimulando a otros para que la reciten, no se favorece a ningún grupo ni organización determinada.
La belleza y la fuerza de esta Invocación reside en su sencillez y en que expresa ciertas verdades esenciales que todos los hombres aceptan innata y normalmente: la verdad de la existencia de una Inteligencia básica a la que vagamente damos el nombre de Dios; la verdad de que detrás de las apariencias externas el Amor es el poder motivador del Universo; la verdad de que vino a la tierra una gran Individualidad llamada el Cristo por los cristianos, que encarnó ese amor para que pudiéramos comprenderlo; la verdad de que el Amor y la inteligencia son consecuencia de la Voluntad de Dios, y finalmente de que el Plan Divino sólo puede desarrollarse a través de la humanidad misma.

Alice A. Bailey

 
     
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